A 41 Años del Festival de Woodstock (15, 16 y 17 de Agosto de 1969).
El movimiento hippie tuvo su origen a mediados de la década del 60 siendo la contracultura más importante de esa época.
¿ Que es Contracultura ?:
Bruce J. Cohen define al término contracultura de la siguiente manera: “Una contracultura está compuesta por grupos que desafían y rechazan duramente las normas de la cultura dominante”. Es decir son grupos que no se sienten a gusto con el sistema que los rige y que decidida y enfáticamente tratan de cambiarlo; se los conoce en la sociedad como anarquistas, contestatarios, rebeldes y hasta revolucionarios.
En realidad, no se sabe con exactitud donde fue le cuna de los hippies pero se les atribuye a los jóvenes de San Francisco y Nueva York.
La ideología hippie nace como una crítica y rechazo a la sociedad, condenando su materialismo, su violencia, su mediocridad y su burocracia. Igualmente, estaban hartos de la segregación racial, del machismo, de la intervención bélica de EE.UU y de todas las leyes y normas que se les imponía. Es así que, se funda esta nueva contracultura donde los valores que sobresalen son el amor a la libertad, a la naturaleza y a su espíritu.
Con el eslogan de “haz el amor y no la guerra”, realmente sacudieron a las sociedades conservadores de aquel entonces (Muchos de ellos venían desde esas familias, pero no aceptaban o bien, se rebelaban a las pautas establecidas por sus padres y abuelos). Para ellos no había mitos ni tabúes, nada era prohibido, aunque este exceso de auto libertad haya provocado que las drogas se hayan convertido en parte de su identidad.
Alucinógenos como la marihuana y el LSD eran consumidos por jóvenes.
Ya en 1965 el periodista Michael Fallon había instalado el término “hippie” refiriéndose a la reunión de los beatniks(*) y bohemios. Sin embargo, las primeras comunidades se habían formado en 1964. La novedad descubierta por los medios de comunicación provocó un gran revuelo internacional. La sociedad escandalizada rechazó y criticó a este grupo de jóvenes que se escapaban de los cánones sociales previamente establecidos. No aceptaban la forma de vida que llevaban, la ropa estrafalaria llena de colores, el pelo largo y su discurso crítico, político y pacifista.
(*) Beatnik (Término instalado en la cultura popular estadounidense por Jack Kerouac (novelista y poeta estadounidense 1922-1969): Kerouac alaba el amor y condena la violencia (la pasión carnal es para él “la puerta del paraíso”), proclama que todo conflicto armado es inútil y considera que “sólo las personas amargas desprecian la vida”. Los escritos de Kerouac son considerados influyentes y precursores del modo de vida de aquella juventud de los años 60’s. Son una muestra de la joven Beat Generation “que hizo tambalear lo que estaba establecido en la sociedad americana”. Inspiró de manera directa tanto a los movimientos de mayo del 68 como a la oposición a la guerra del Vietnam, o a los hippies de Berkeley y Woodstock. Y sin embargo, a la vez, la Beat Generation enriqueció el mito americano. “En el camino”, la novela más conocida de Kerouac (considerada el manifiesto de la Beat Generation), es una oda a los grandes espacios, a la epopeya hacia el oeste (California), al descubrimiento de un nuevo mundo”).
El Verano del Amor fue una concentración hippie que tuvo lugar en 1967 en el área de San Francisco, donde se reunieron varios de cientos de miles de personas para celebrar el nacimiento de esa entonces nueva contracultura.
La repercusión que tuvo ese evento (conocido como Human Be In) funcionó como un disparador. Centenares de jóvenes de Estados Unidos se dirigían en insólita peregrinación hacia el barrio de Haight Ashbury, en San Francisco, famoso por sus alquileres baratos que habían llevado hasta allí a parte de la bohemia beatnik.
“Si vas a San Francisco,no te olvides de llevar flores en el cabello…
Si vas a San Francisco, el verano será una celebración de amor”.
Proclamaba una canción popularizada por el cantante Scott McEnzie y que se transformó en algo así como la banda sonora de esa movida que tomó por sorpresa a buena parte de la sociedad estadounidense bajo el rótulo “El Poder de las flores” (Flower Power).
Adentrándose en el mundo hippie se pueden encontrar a grandes intelectuales disfrutando de buena poesía, a artistas que plasman en su obra todos sus sentimientos y a políticos con ideas progresistas y transformadoras. Su aspecto descuidado, con su vestimenta de colores psicodélicos, sus cabellos largos y sus adornos tomados de la cultura africana, eran características para distinguirlos. Esto encerraba todo un significado estaban hartos de tanta formalidad. Hartos de seguir un guión para mantener un diálogo. Hartos de seguir al pie de la letra una rutina diaria impuesta por los adultos. Esta filosofía llevó a que, cada vez, tengan más y más adeptos.
Una de las características era su pasión por el medio ambiente. Con frecuencia se podía ver a un hippie analizando detenidamente las hojas de un árbol o acariciando un frutal. Es así que, la flor se convirtió en su símbolo recibiendo el calificativo de: “los hijos de las flores”. Sin ser un movimiento político, muchos de los hippies tomaron la filosofía de Jean Paul Sartre, Herbert Marcuse y Carlos Marx como su cimiento político, criticando la propiedad privada, el machismo, el racismo, el dinero y, aunque no tenían como convicción ayudar a los oprimidos, sí realizaban frecuentemente obras sociales sin pedir remuneración alguna.
Algunos hippies, convencidos de la filosofía que absorbían se escaparon de la miseria y opresión de las grandes ciudades, hacia bosques en las afueras, en donde fundaron comunas en las cuales su sistema político era bastante primitivo cultivando el campo. Habían vuelto a sus raíces, eran los nuevos colonos. Sus refugios eran pequeñas casitas de adobe, casas rodantes o colectivos con los que se trasladaban por distintos lugares, eso no les importaba, vivían de y para la naturaleza.
En esa organización cada persona realizaba una labor y un trabajo diferente, la propiedad privada era casi una especie en peligro de extinción y toda la comuna era concebida como una familia, tanto así que, los hijos eran criados por todos. El consumo de droga fue menor y menos aceptado, pero la poligamia era muchas veces aceptada. La espiritualidad llegó a ser su esencia y tomaron algunos de los valores más importantes de las religiones de Oriente como el hinduismo, budismo Zen y hasta de la cultura africana.
MUSICA (WOODSTOCK):
Radicados en la ciudad estadounidense de San Francisco, los jóvenes vivían en comunidades, consumían comida macrobiótica y fumaban libremente marihuana. Bajo este estilo de vida nacieron los clásicos pantalones “bota Oxford”, las camisas hindú o floreadas, el pelo largo y desordenado y un pacifismo cuyo principal centro de ataque era la Guerra de Vietnam y el gobierno norteamericano.
Un factor muy influyente en la cultura hippie fue sin duda la música. En enero de 1967 se reunieron 20 mil hippies en el festival Golden Gate Park. En junio de ese mismo año, el Festival de Monterrey vio consagrarse a la cantante Janis Joplin y al guitarrista Jimi Hendrix. Después organizaron el concierto más recordado de la historia: El Woodstock de 1969. Casi medio millón de hippies llegaron desde todos los rincones de los Estados Unidos, algunos desde otros lugares del mundo hasta la pequeña granja de Max Yasgur en el estado de New York; el concierto estaba programado para unas 40 mil personas y llegaron 500 mil; esto hizo que existan muchos problemas debido a la escasez de agua, servicios sanitarios, alimento; pero a ellos no les importaba. Al compás de la música cantaron y bailaron todas las tonadas de sus grupos favoritos: Janis Joplin, Jefferson Airplane, Jimi Hendrix y Joan Baez entre otros.
El festival de música y arte de Woodstock (Tres días de paz y música) es uno de los festivales de rock más famosos de la historia. Tuvo lugar en una granja de Bethel, Nueva York, los días 15, 16 y 17 de agosto de 1969. El festival tiene el nombre de Woodstock porque inicialmente estaba programado para que tuviese lugar en el pueblo de Woodstock en Ulster County en el Estado de Nueva York. La población local siempre se opuso al evento, pero Sam Yasgur convenció a su padre, Max Yasgur, para organizar el concierto en los terrenos de la familia en Sullivan County, también en el Estado de Nueva York.
La policía quedó asombrada al ver que, dentro de un conglomerado de gente tan grande, nunca hubo una sola pelea. Uno de los policías dijo: “En mi vida había visto una multitud que se comportara tan bien como ésta”. Hubo heridos, intoxicados por drogas ò barbitúricos, muertos por sobredosis y hasta dos nacimientos; pero nada impidió que sigan disfrutando de la gran fiesta que habían creado.
Entre otros actuaron: Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, Canned Heat, Joan Baez, Crosby, Stills & Nash & Young, Joe Cocker, Melanie, Creedence C. Revival, Santana, The Who, Janis Joplin.
En la actualidad, muchos entendidos dicen que para comprender la música moderna se debe encasillar al tiempo en dos etapas: Antes de Woodstock y después de Woodstock.
Los 60 fueron años en que la juventud reclamaba su participación y se posicionaba en un espacio en el que antes no tenían acceso ó les estaba vedado. La liberación fue producto de una serie de cambios políticos, sociales y económicos, pero fue la música la que principalmente desencadenó las mentalidades juveniles reprimidas durante tanto tiempo. Fueron años de una constante búsqueda de identidad.
Los hippies se transformaron de un momento a otro en portada de revistas tan importantes como Time y Life. La prensa ayudó a que esta corriente se difundiera y se imitara en todo el planeta. Cada país adoptó a su manera este nuevo concepto estético, musical y social.
En Argentina en la zona del Bolsón (Río Negro) y en las sierras cordobesas y hasta en algunos lugares del gran Bs.As. se desarrollaron comunidades hippies entre los cuales se encontraron algunos de los hoy destacados y recordados pioneros del rock argentino. Eran años rebeldes. La nueva generación quería un mundo nuevo.
Durante el transcurso de estos años se presentaron dos polos bien definidos de jóvenes: aquellos que sólo querían divertirse y aquellos que buscaban una participación activa en el país. Estos últimos participaban en movimientos estudiantiles, políticos y aspiraban a lograr un verdadero cambio social, profundo y comprometido, eran idealistas por naturaleza. A este movimiento se sumó la creciente popularidad del feminismo, que repercutió en una marcada masculinización de la vestimenta. Las mujeres buscaban la comodidad más que la estética y la ropa ya no tenía sexo, eran prendas unisex. El pelo tampoco era ya un signo de distinción; caminando de espalda, muchos hombres parecían mujeres de largos cabellos.
El movimiento hippie desaparece a finales de los 60’s e inicios de los 70’s, hartos de que el consumismo norteamericano haya empezado a comercializar su imagen vendiendo su vestuario, su literatura, sus adornos y su música. Es así que este proceso de decadencia se inicia en 1968, cuando en una sencilla ceremonia entierran a un muñeco vestido con su vestimenta tradicional hippie, simbolizando su deseo de que “nunca más se volviera a comercializar con su nombre”.
La década siguiente comenzó con la entrada en la adultez de esta generación que de a poco fue perdiendo la incandescencia de años anteriores.
Esta tranquilidad se reflejó en una vuelta hacia la naturaleza y en la utilización de materiales nobles y sencillos como el algodón y la lana. A comienzos de los 70’s muchos de ellos ya habían abandonado aquellas costumbres.
Hoy casi no se habla de hippies, aparentemente han quedado en cierto modo, definitivamente atrás y sus principales símbolos y postulados terminaron asimilados por su peor enemigo: la sociedad de consumo.
Pero para muchos que vivieron aquellos tumultuosos días “Los valores de aquella época no sólo sobrevivieron; en muchos sentidos sino que son los predominantes de nuestros tiempos”.
Según ellos: “Sin el hippismo no tendríamos hoy incorporadas a nuestras vidas el yoga y otras disciplinas orientales; el ideal de la alimentación sana; de una sexualidad sin tabúes y una actitud crítica permanente hacia los políticos. Tampoco existirían entidades como Greenpeace, Amnesty International o Médicos sin Fronteras.
Algunas comunidades hippies aún persisten en la actualidad, pero la mayoría de los que vivieron aquellas jornadas inolvidables de los 60’s terminaron poco a poco siendo absorbidos por aquel mismo sistema contra el cual pelearon, criticaron y trataron de cambiar. Aún así para muchos de ellos aquella utopía, aquel anhelo de un mundo mejor, aquel sueño no ha muerto.. aún existe. Afortunadamente.
Hasta nuestro próximo encuentro… Mágicos y misteriosos amigos.
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